 | El Palacio Real de Olite es uno de los testimonios más importantes de la provincia. Lo correcto es referirse a él como palacio ya que se trata de una construcción de carácter cortesano. Uno de sus principales encantos es el complejo diseño de su estructura. Data de finales del s.XIV y principios del s.XV; lo mandó construir el rey de Navarra Carlos III "el Noble", decidió convertir el palacio en sede real permanente. El conjunto formado por sus estancias, jardines y fosos, rodeados por las altas murallas y rematados por las numerosas torres, le confieren una espectacular y mágica silueta. Destacar los dos recintos que lo componen: el Palacio Viejo convertido en Parador Nacional de Turismo, y el Palacio Nuevo, en el que se abre al público para ser visitado. Tras sufrir varias guerras y con ello un estado de diferentes destrucciones, el estado actual del mismo se debe a una restauración comenzada a principios de este siglo. |