Su paisaje y la herencia de sus pobladores ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar la naturaleza y las tradiciones, en un ámbito relajado del ajetreo de la propia vida urbana. Sus pueblos, aldeas y caseríos ofrecen un patrimonio variado, heredero de iberos, romanos, visigodos, judíos, árabes y cristianos. Todas estas culturas milenarias han dejado una huella que se percibe en los cascos urbanos. Para aquellos que busquen conjugar la naturaleza con el descanso pueden optar por los balnearios de Villatopa, Tus y Reolid. Los espacios protegidos de las tierras de Albacete reflejan su riqueza natural, entre ellos los más significativos son Las Lagunas de Ruidera, El Pitón volcánico de Cancarix, La Laguna de Alboraj y La Laguna de El Arquillo.
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